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Cuando Nacho se contactó conmigo en Abril contándome lo que la banda estaba viviendo y planteandome la idea de que toque con ellos, lo hizo de forma tímida y casi culposa, como lamentando el hecho de mi vuelta a Florida después de tanto tiempo en la capital. La distancia. 

Nos conocimos en el Solitario Juan en algún momento del 2016. La charla se dio porque él tenía una remera de Mute, una banda que hacía poco yo había empezado a escuchar. Generamos buena onda hablando de música y él me presentó su banda, Sumision. Yo le presenté mi antigua banda Fuckir y curtimos algunas yuntas, toques, cervezas, música, hierbas.

Volviendo al momento de la charla en Abril, al principio vi la situación mucho más complicada de lo que en realidad fué y es. Llevaba casi 10 meses de tocar sólo guitarra acústica, lejos de las  distorsiones y había vuelto a vivir en mi ciudad natal después de estar casi 10 años en la capital. No planeaba moverme mucho. Y ahora estaba a sólo 10 días del show en el que me propusieron tocar.
Al principio vi distancia, en mis capacidad de ejecutar y en los kilómetros que me separaban del lugar donde funciona la banda. Me contó sobre una cantidad de cosas lindas que estaban pasando, hablamos del Unión Tour, de las canciones nuevas, y las ganas de trabajarlas para grabarlas. Fue así que empecé a “estudiar” sus canciones. Las de Broken, las de Crecer y las nuevas que eran la mitad del set que íbamos a tocar.

Nunca había visto a Sumision en vivo y mi contacto hasta ese momento había sido por el EP Crecer y algunos videos en la web. A Emi y Pacha no los conocía, nunca habíamos siquiera tenido un intercambio virtual.

Recuerdo esa semana como uno de los momentos de mi vida en los que he tocado con mayor frecuencia. Esa semana, la anterior a mi debut, fue de aprendizaje y práctica intensiva. Día a día iban saliendo las canciones. Es en ese momento cuando contacto con Pacha, intercambiamos audios e ideas sobre mi línea musical a seguir en cada canción. La semana siguió así: despertar, preparar un café, enchufar mis pedales al ampli, poner a sonar las canciones, tocarlas arriba, grabar audios, despejar dudas, recibir audios, escuchar consejos, haciendo pausas únicamente para tomar cerveza y descansar la mente con un tabaco.

Con el paso de los días asimilaba de otra manera las canciones. No fue sencillo pero mi cabeza estaba comprometida, no con ellos si no conmigo y mis ganas de tocar.
Creo que una de las cosas que tiene este estilo musical es el vértigo, sentir que tenés las mismas chances de tocar de forma excelente un tema o cagarlo de forma excelente! Un 50/50 ☺.  

Llegue al viernes de la semana previa al toque sintiéndome un fuego, entusiasmado por lo que había sido mi aprendizaje en menos de 5 días. La fecha inicial para tocar iba a ser el cierre del Unión Tour en la ciudad de Colonia, a mediados de mayo. Pero algo dentro mío me dijo que tenía que estar el 21 de abril en ese mismo Solitario Juan que inició esta historia. Les avisé, les di mi ok, ellos me dieron el suyo y coordinamos 3 ensayos para esa misma semana que culminaría en el toque.
Ahí empezaba otro viaje distinto. Conocer a Emi y Pacha y conocer musicalmente a los 3.

Cuando viajé a la capital para esa semana de ensayos + toque, lo hice con mucha incertidumbre. No sabía bien con qué me iba a encontrar y ahí fui, con la única expectativa de poder tocar bien las canciones.

Un proyecto serio requiere que los actores estén en sintonía y armonía. Si vas a tener un proyecto conjunto al que le vas a dedicar lo mejor de tu vida, asegúrate de hacerlo con buena gente.

El primer contacto con los guachos fue muy lindo, se generó una onda positiva. Son guachos de bien! llegaba al primer ensayo loco de energía pero un tanto nervioso por ser consciente de que iba a tocar un repertorio nuevo y porque me iban a estar midiendo. Una vez ahí, ya con los instrumentos listos para sonar una de mis dudas se despejo al instante. Como dije antes, no tenía idea con qué clase de músicos me iba a encontrar y la grata fue sorpresa, no, al revés, la sorpresa fue grata, muy grata!

Los guachos están en un nivel que parten cabe zas!!! Mientras tocaba sentía que teníamos algo bueno ahí, que era cuestión de dedicarle tiempo y hacer que termine de explotar. Digo “termine” porque siento que ya está explotando. Con el paso de las horas se generó confianza de todas las partes, confianza necesaria para descontracturar mis nervios de amateur. Los siguientes ensayos alimentaron esa confianza y mi seguridad creció, me sentí cómodo, me sentí a gusto, me sentí feliz por volver a tocar en una banda, haciendo el estilo que siempre quise y nunca pude.

10 días después de aquel martes que empecé a tocar las canciones en mi cuarto, en mi casa, había llegado el momento. Expectativas? Sonar bien, no cagarla, no pifiar, estar a la altura. Y nada.. ahí estaba yo, en un escenario. 10 días antes estaba en mi casa planificando grabar un disco acústico, eligiendo canciones, con la cabeza de lleno en eso.

Con boliche lleno empezamos.. cuando Pacha entonó las primeras palabras de Obey llegue a ver gente cantando con él, desde abajo, a los gritos, enloquecidos. Segundos después se formó un hermoso pogo que fue una constante en casi todas las canciones. Fue increíble, nunca había vivido algo así. Llevo casi 14 o 15 años tocando en bandas y nunca tuve una noche con tanta energía girando constantemente alrededor.

Me siento un afortunado de poder ocupar el lugar que hoy ocupo.
Recuerdo mi primer pensamiento en esos días de agosto del 2016 cuando abandone la capital y volví a mi ciudad: “quiero tocar hardcore, quiero tocar en una banda hardcore”.

Ese día me faltó cuerpo para tanto fuego…  

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